Científico de Harvard plantea que el “cielo bíblico” estaría más allá del Horizonte Cósmico

El Dr. Michael Guillén propone una hipótesis que conecta la cosmología moderna con descripciones bíblicas, situando la morada de Dios en una región del universo físicamente inaccesible para la humanidad.

Dr. Michael Guillén

El Dr. Michael Guillén, científico con doctorados en física, matemáticas y astronomía y exprofesor de la Universidad de Harvard, presentó una teoría que ha generado debate entre ciencia y fe: el llamado “cielo bíblico” podría encontrarse más allá del denominado Horizonte Cósmico, un límite del universo imposible de cruzar según las leyes conocidas de la física.

La propuesta fue expuesta por Guillén en un artículo publicado en Fox News, donde retoma aportes históricos de la cosmología, en particular los trabajos del astrónomo Edwin Hubble y del físico Albert Einstein. El punto de partida es la expansión constante del universo, documentada desde la década de 1920, cuando Hubble observó que las galaxias se alejan unas de otras a velocidades crecientes.

Según la Ley de Hubble, cuanto más distante se encuentra una galaxia de la Tierra, mayor es la velocidad a la que se aleja. A partir de esta relación, la ciencia ha establecido un límite teórico del universo observable: una frontera donde la velocidad de recesión alcanza la velocidad de la luz.

El Horizonte Cósmico y los límites del universo observable

Ese límite, conocido como Horizonte Cósmico, se ubica a aproximadamente 273 mil billones de millas de la Tierra, equivalentes a cerca de 439 sextillones de kilómetros. En ese punto, una galaxia se desplazaría a unos 186.000 millas por segundo, es decir, cerca de 300.000 kilómetros por segundo, la velocidad de la luz.

De acuerdo con la teoría de la relatividad especial de Einstein, ningún objeto material puede alcanzar o superar esa velocidad. En consecuencia, ningún ser humano —ni siquiera con una tecnología hipotéticamente avanzada— podría llegar a ese umbral o atravesarlo, lo que convierte al Horizonte Cósmico en una frontera permanentemente inaccesible.

Guillén sostiene que esta característica coincide con la forma en que la Biblia describe el Cielo. Según su interpretación, las Escrituras mencionan distintos “niveles”: la atmósfera terrestre como el más bajo, el espacio exterior como un nivel intermedio y un tercer nivel superior identificado como la morada de Dios, hacia donde los creyentes dirigen su mirada “hacia arriba”.

El científico afirma que podría existir “un universo entero más allá del Horizonte Cósmico”, oculto para la humanidad debido a las limitaciones físicas. Además, señala que, conforme a las teorías de Einstein, el tiempo se detendría en ese límite, lo que implicaría la ausencia de pasado, presente y futuro.

Aunque el tiempo dejaría de existir en esa frontera, el espacio continuaría presente, lo que —según Guillén— permitiría que ese entorno fuera habitable, aunque solo para la luz o entidades con características similares. Asimismo, la cosmología indica que el Horizonte Cósmico está rodeado por los objetos celestes más antiguos del universo observable, lo que sugiere que todo lo que se encuentra más allá sería “anterior al Big Bang”, es decir, previo al inicio del universo tal como se conoce.

Si bien Guillén reconoce el carácter especulativo de su planteamiento, afirma que, a la luz de la ciencia actual, resulta “totalmente razonable” considerar que el Cielo podría encontrarse “allá arriba”, fuera del alcance humano, como una realidad atemporal e inmaterial y como la morada de “Aquel que precedió y creó el universo”.

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