Agua bendita para conjurar la violencia en Yumbo y Buenaventura.

Los disparos siguen retumbando en la memoria de los vecinos del barrio Nuevo Horizonte.

Fue en esa calle del barrio Nuevo Horizonte. Fue en esa calle de Yumbo, la carrera 5 oeste con segunda, donde un par de pistoleros asesinaron la semana pasada a Mariana Palomino Vidarte, de 23 años, y dejaron heridos a su novio, Orlando Becerra, y a otro hombre por un presunto ajuste de cuentas.

Foto: Santiago Saldarriaga. EL TIEMPO

Esa es la versión que manejan las autoridades del municipio, donde un mes antes, la detonación de otro sicario le arrebató la vida y a corta distancia a la psicóloga Liz Marian Rengifo en una buseta de servicio público, cuando transitaba por la carrera 12 con calle 22

Según la Policía, el pistolero estuvo pendiente del momento en que la profesional de 32 años y quien laboraba en la Comisaría de Familia del municipio se subiera al vehículo para luego dispararle en ese sector del barrio La Estancia y bajarse para emprender la huida con otro desconocido.

La madre de la psicóloga, una comerciante, y el padrastro, dedicado a la construcción, aún esperan que la justicia esclarezca el crimen de la joven a quien con esfuerzo sacaron adelante para que estudiara en una universidad.

Dos meses antes de estos homicidios que revivieron el miedo en Yumbo por una historia de violencia del pasado, el Instituto de Medicina Legal ya había contabilizado 32 asesinatos.

En 2018, Medicina Legal registró 77 homicidios para una tasa de 61 muertos por cada 100.000 habitantes. Es una tasa muy superior a la de Bogotá, en ese entonces, que fue de 13,31 por cada 100.000 personas, y a la de Cali, de 49,07 por cada 100.000 moradores. Este balance del 2018 tuvo un incremento de seis homicidios más frente a los del 2017.
Por toda esta violencia, la Iglesia Católica, con sacerdotes, religiosos, religiosas y el vicario de la zona norte de la Arquidiócesis de Cali, presbítero José María López, realizó ayer el ‘Plantón por la vida, la paz y la reconciliación’ y hoy, se espera que el obispo de Buenaventura, monseñor Rubén Jaramillo, riegue agua bendita sobre los barrios más convulsionados del puerto vallecaucano.

El presbítero López ofició una eucaristía en la plazoleta Fray Alfonso de la Concepción Peña del barrio Belalcázar, en pleno corazón de Yumbo, donde los feligreses y los demás ciudadanos, cansados de asesinatos, amenazas y extorsiones, se vistieron de blanco y portaron cirios encendidos para clamar un cese a los violentos.
El arzobispo de Cali, monseñor Darío de Jesús Monsalve, en una carta dirigida al padre López, se refirió al “brutal atropello a la vida humana que, en estos días, vuelve a azotar a esa gran comunidad y a esa noble población de Yumbo”. Añadió: “A las familias que sangran con las lágrimas, sangre del alma herida, les hago llegar mi abrazo de Pastor, de hermano y padre por la fe y por la esperanza que nos unen (…) Todo asesinato es un atropello a Dios. Quienes los ordenan, apoyan y ejecutan tendrán que responder, delante de las almas de los asesinados (…)”.
Mientras tanto, monseñor Jaramillo, quien esparcirá bendiciones desde un helicóptero de la Armada, dijo: “Vamos a echar agua bendita para que en estos espacios donde antes corría sangre, ahora corra agua bendita una bendición del Cielo”.

Publicado en El Tiempo Cali

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